AEROTÉRMIA

El término aerotérmia está sin duda de moda en el mundo de la climatización. Si recientemente has cambiado tu sistema de calefacción o aire acondicionado, seguramente habrás oído hablar de ella. Si estás buscando una vivienda, probablemente te hayan informado. Incluso aunque te mantengas completamente aislado de este mundo, posiblemente en algún momento hayas oído hablar de esta tecnología.

En el mundo de la climatización, la aerotermia es básicamente una tecnología que utiliza principalmente la energía del aire por climatizar los espacios. En general, está considerada como una fuente de energía limpia y de alta eficiencia, de hecho es considerada un sistema de energía renovable.

Sus principales usos son la climatización (tanto aire acondicionado como calefacción) y la producción de agua caliente sanitaria.

BOMBAS DE CALOR AEROTÉRMICAS

La presencia en el mercado de las bombas de calor aerotérmicas ha crecido mucho durante los últimos años. Principalmente, se posicionan como una alternativa a las calderas que utilizan combustibles tradicionales como carbón, gas o gasóleo.

En cuanto a su funcionamiento, los conceptos básicos son similares a otras máquinas de aire acondicionado: están compuestas por dos unidades, una exterior y una (o diversas) interior. Sin embargo, en términos de eficiencia energética, sí que hay una notable diferencia.

Las bombas de calor con aerotèrmia presentan una COP (Coeficiente of Performance) muy alto, de en torno al 4 o el 5 según el fabricante. ¿Qué quiere decir esto? Que por cada kW/h de electricidad que se consume con este tipo de equipos se pueden generar 4 o 5 kW/h térmicos. Es decir, una ratio sin duda destacable.

ASPECTOS DESTACABLES

Obtiene la mayor parte de la energía del aire (alrededor del 70%) y solo una pequeña fracción de la electricidad.

Presentan un alto nivel de eficiencia energética y rendimiento.

Son válidas tanto para el verano como por el invierno (aire acondicionado y calefacción).

Los costes de mantenimiento son muy reducidos. No se generan residuos ni humos.

No utilizan combustibles fósiles y además se proveen de tan solo un tipo de energía.

La instalación es normalmente sencilla.

El retorno de la inversión se produce en poco tiempo en la mayoría de los casos.